Fiscalidad corporativa

La fiscalidad corporativa podemos asociarla como el conjunto de impuestos, tasas y contribuciones que la legislación tributaria le exige a las empresas partiendo como base de la actividad económica a la cual se dedica.

La escasez de perspectivas laborales en España ha provocado que muchos trabajadores deban buscar por la vía del emprendimiento propio una salida profesional para su futuro, y así lograr sus proyectos personales con plena independencia económica. En este escenario no tan conocido, los emprendedores han tenido la obligación de familiarizarse con algunos conceptos novedosos y ciertas responsabilidades, como fiscalidad de las empresas, obligaciones contables y de facturación, y planificación económica financiera.

¿Qué es la fiscalidad corporativa?

Para lograr el normal desarrollo de una actividad empresarial o profesional es absolutamente necesario que se deba cumplir las obligaciones fiscales. La fiscalidad corporativa abarca al conjunto de leyes cuyo fin principal es regular y aplicar los distintos impuestos que una empresa, como ente de actividad económica, tiene la obligación de cumplir para contribuir eficientemente con el mantenimiento de los servicios públicos y con los gastos propios del Estado.

La Administración Pública se basa en la Ley General Tributaria (LGT) para ejercer fielmente con la función recaudatoria, generando orden y pudiendo regular las distintas aportaciones de las empresas y los ciudadanos en forma de tributos, teniendo mayor importancia los impuestos.

Se puede afirmar que el soporte principal de la contribución es el hecho imponible, el cual es un acto de naturaleza jurídica o económica que llega a originar la obligatoriedad tributaria para el sujeto pasivo, que es la persona natural o jurídica con obligación al pago.

¿Cuáles son las vías de recaudación?

Los tributos pueden ser divididos en tres categorías:

–      Tasas

Las tasas abarcan el ámbito local y son aplicadas por la utilización del espacio público o por el hecho de contratar servicios propios de prestación pública. Por ejemplo: solicitar permiso de utilizar un espacio para una terraza o para la recolección de desechos.

–      Contribuciones especiales

Son abonados cuando un servicio u obra pública tiene repercusión en la revalorización de una propiedad específica del contribuyente. En el caso empresarial se puede referir al saneamiento o la mejora vial de un polígono industrial.

–      Impuesto

Son aplicados sin ninguna contraprestación, y el hecho imponible se basa en la capacidad económica del sujeto pasivo. El impuesto se trata del principal referente de tributos de las empresas.

Las tasas y contribuciones nacen a partir de un hecho concreto, pero los impuestos son obligaciones de las empresas durante todo su ciclo de vida.

¿Cuáles son los tipos de impuestos en España?

La principal clasificación de los impuestos son:

–      Impuestos directos

Son aquellos que gravan directamente sobre el hecho de tener capacidad económica, es decir, un patrimonio tangible o el rendimiento de un negocio propio.

–      Impuestos indirectos

Son originados desde una manifestación de dicha capacidad económica, por ejemplo, los que son aplicados al consumo como expresión real de riqueza.

¿Qué elementos debemos tener en cuenta dentro de la fiscalidad corporativa?

Son tres los elementos que debe tener en cuenta en todo lo referente a la fiscalidad corporativa:

–      Obligaciones fiscales

Aquí se encuentra la fiscalidad y alta al inicio de la actividad; la misma no implica ningún pago. Además, sirve para comunicar el alta, baja o cualquier cambio en los datos en el Censo de empresarios, profesionales y retenedores.

En el alta se debe indicar: la personalidad jurídica, nombre y domicilio fiscal, la clasificación de las actividades y el régimen fiscal y de IVA.

El Código de Identificación Fiscal (CIF) debe ser solicitado por las sociedades de manera impresa.

En la fiscalidad de las operaciones según haya sido indicada la declaración censal, lo cual es fundamental, la corporación deberá enfrentar a varios compromisos. Se debe afrontar la fiscalidad de operaciones (sobre todo el IVA), además de rendir cuentas por el beneficio obtenido (en IRPF o IS), y proceder con la liquidación de las retenciones practicadas.

Podemos mencionar en esta parte al Impuesto al Valor Añadido (IVA), el Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto sobre Sociedades (IS).

–      Obligaciones de facturación

Las facturas son el elemento fundamental para lograr determinar cuál es la carga fiscal que se deriva de la actividad comercial, tanto las emitidas como las que se reciben. Se definen como la base de la liquidación de IVA y también del cálculo del rendimiento en estimación directa tanto en el IRPF como en el IS.

Las facturas deben estar conservadas en su estado original durante el periodo de prescripción de cada uno de los impuestos, por lo general, durante cinco años.

–      La gestión del IVA

Cuando nos referimos al IVA hablamos de uno de los impuestos más importantes, puesto que es el que se encuentra directamente relacionado en las operaciones comerciales. En el régimen general la cuota que se debe pagar tiene dependencia directa de la diferencia entre el IVA que se repercute en las ventas y el que está soportado en las compras. Además, el criterio contable de devengo requiere que se contabilice y declare las facturas en su misma fecha de emisión o de recepción.

¿Cuáles son las obligaciones contables de una empresa?

Las obligaciones contables de una empresa son:

  • Las pymes tienen la obligación de seguir la normativa contable que se ajuste al Código de Comercio y al Plan General de Contabilidad (PGC) específico para su funcionamiento.
  • Los autónomos con actividades en estimación directa, tienen que ajustarse a lo expuesto en el Código de Comercio.

En cuanto al IVA se deben tener estos libros obligatoriamente:

  • Libros de facturas expedidas.
  • Libros de facturas recibidas.
  • Libros de bienes de inversión.
  • Registro de determinadas operaciones intracomunitarias, siempre que sea dentro de la Unión Europea.

También debemos mencionar que las empresas y profesionales en estimación directa tienen que tener en sus registros por separado lo siguiente:

  • Ventas e ingresos.
  • Gastos y compras.
  • Bienes de inversión.
  • Provisiones de fondos y los suplidos.

¿Qué diferencia existe entre los impuestos de una PYME y de una gran corporación?

De todos los impuestos que pagan las pymes en España y los que deben pagar las grandes empresas, la diferencia más importante radica en el impuesto sobre sociedades.

En esta diferencia, los ajustes legales sobre el resultado de contabilidad son muy cambiantes, y son mejor aprovechados por las empresas grandes para así reducir la base imponible. A esto se le debe sumar las deducciones posteriores que pueden ser aplicadas y que pueden reducir la cuota a pagar.

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